jueves, 15 de diciembre de 2016

Aproximación personal a Stephen King









Personal, subjetiva con algún dato biográfico que importará entre cero y nada. Stephen King: el midas literario de  Maine. Este blog literario y personal debería acercarse al borde del abismo y hablar de esos referentes literarios que me darían cero visitas y una imagen de soplapollas bastante importante. Me imagino diciendo que mis principales referencias son un Bolaño tardío, el islandés Halldór Laxness y me entra la risa floja. Podría hacerlo ya que sólo tengo que hacer dos cosas: buscar en google y mentir. Pero internet está lleno de pedantería; tanta que uno más puede rebasar el vaso y podría generar una implosión que nos dejara a todos más tontos de lo que estamos. Y no quiero eso.

Si tengo, que tampoco existe razón alguna, que retrotraerme a mis lecturas adolescentes se me aparecen con efecto culo de vaso dos rostros: Asimov, otro que caerá más pronto que tarde, y Stephen King. Son dos rostros entre decenas de hombres y mujeres que me han convertido en el monstruo en el que me he convertido. Podría empezar por esa versión acortada de Moby Dick, por las novelas de Stevenson, Salgari o Verne... pero me ha dado por King. Será porque de un tiempo a esta parte se ha puesto de moda marcar el suelo con dos posturas enfrentadas: odio y amor. Ambos incondicionales.

Hablar de King es hablar de las novelas de bolsillos rojas de Plaza & Janés en un puesto playero. Giraba el expositor y la mente me explotaba con esas portadas minimalistas y la promesa de un horror inmaginable en las contraportadas. ¡Y también había películas de sus libros! Años ochenta y noventa explotando en vuestra cara. King era libro de mayores por temática, sexo y extensión. Eran tochos que bebía como si se tratara de una competición veraniega. Recuerdo empujarme Insomnio y La Tienda en una maratón brutal. Y quería más. Gracias a préstamos pude leer mucho de King. Aprendí a reconocer su voz y a disfrutar con la recurrencia de algunas de sus tramas. Jugaba a adivinar sus tics estructurales y esa forma tan particular de cerrar sus tramas. Un King adicto confeso.

Luego, y pasa con autores como King, llegó el hartazgo. Estaba embuchado, empachado de King. No podía más. Ni una página más durante años. Y llegó internet y la corriente negativista. "Que si King se repite", "que no es un buen autor"... Leía entre conforme y escamado. Y no era por las ventas o el éxito comercial. Una pequeña vocecita me decía: tío, ¿cómo es posible que alguien que ha influenciado a tanta gente sea un mal autor? No cuadra. Pero cualquiera dice nada. Válgame Dios. Si King es un autor pasable con más suerte que talento, lo es y punto.

Pero no. Es más, después de experimentar las mieles y la hiel de la escritura profesional, puedo decir que Stephen King tiene más mérito del que se le da en los circuitos literarios. ¡Ey, esto es una aproximación personal, no te olvides! Vuelvo al concepto voz. ¿Sabes, amable lector, lo que cuesta que cualquier lector te reconozca en una novela? Es un trabajo de estilo y depuración que no tiene precio ni posibilidad de dimensión. Es encontrar el Santo Grial metido en el Arca de la Alianza. Y King lo tiene desde Carrie, chaval o chavala. Y después de decenas de novelas y relatos lo sigue teniendo. Esa es otra: la producción de King es proverbial. ¿Es posible que un director de cine sostenga la misma calidad en, no sé, dos o tres películas? No. Pero en Literatura, y en el caso de King, se le pide acertar en la diana siempre. Si no es así, es un bajonazo o ha perdido el toque. Y es un huevo de producción. 

Otra virtud es la temática: no he encontrado un retrato más profuso, real y a la vez imaginado de la sociedad norteamericana que en sus obras. El terror nunca es el fondo de la trama. Nunca. No va de vampiros, ni de fantasmas, ni de coches encantados... va de una sociedad más allá de las individualidades. Siempre. Buick 8 cuenta cómo un coche es capaz de abrir agujeros dimensionales desde su maletero. Es una de sus obras más criticadas. Un peñazo, según algunos. A mí me gustó porque retrató la pérdida del protagonista a través de un argumento manido y de pura serie Z.

Leer a King produce placer si no es un plato único. No recomiendo a nadie que quiera dedicarse a escribir que se convierta en un clon de King. Por el mero hecho de que es imposible. Muchos lo han intentado y quedan rezagados por la falta de capacidad o por lo que se les ve el percal. Eso sí: de King hay que envidiar su voz, su éxito y su tiempo para escribir. E intentar hacer las cosas cómo se pueda y con esfuerzo. Y a disfrutar de uno de los autores vivos más amados y odiados dentro de la Literatura.

3 comentarios:

  1. Me sorprende tu visión del Maestro. No hace demasiado me pareció leerte en FB algo sobre él y el recuerdo que guardo de ello es más bien negativo. Igual fue en un momento de hartazgo, como tu dices.
    Por lo demás, estoy bastante de acuerdo en que lo mejor que hace King es retratar la sociedad americana. Y quisiera añadir que además tiene un don especial para contar cosas increíbles desde el punto más normal y corriente del mundo. Casi como si lo habitual, en realidad, fueran esos episodios terroríficos, y no la vida que normalmente vivimos.... Un saludo!

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  2. Hola!! Seguro que me pilló en una crisis literaria. Lo que hay es lo que hay. Un saludo y gracias por pasar por aquí.

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  3. Hace un tiempo leí un relato corto suyo especial para e-book sobre un coche extraterrestre en un área de servicio abandonada que me pareció una trama espantosa, pero que me sorprendió el buen oficio que tenía: transmisión de sentimientos de los personajes, habilidad en la forma contarla...
    Creo que la obra de King tiene una edad que es la preadolescencia. Todo los que lo leímos en esa época quedamos impactados por su obra.

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