miércoles, 13 de julio de 2016

Exilio




Me abrazo al exilio. Exilio de las redes sociales, del tiempo perdido, de opiniones y chascarrillos bombardeándome el cerebro con una constancia enfermiza. He decidido romper el escaparate de una pedrada y marcharme sin ver los cristales rotos. Me aburro; me satura la exposición continua y el tener que alimentar un personaje. Pasan los meses, los años, y cebo a un fantasma absurdo que no soy yo, que no quiero ser yo.

La profesión no debe ser eso. Escribir no es una carrera de egos o de quejas, de alegría fingidas o reales, de ventanas abiertas permanentemente. Y, lo repetiré más veces, me aburro. Después de unos años a un ritmo increíble no puedo más. Necesito tiempo para leer, para levantar la cabeza del móvil, para divertirme con la gente de carne y hueso. Cero polémicas, debates y opiniones. No quiero saber qué opina todo el mundo sobre el tema de moda, me la pela. Quiero volver atrás tecnológicamente porque me da igual qué le pasa a todo el mundo a todas horas. Ya me cuidaré yo de estar pendiente de mis seres queridos.

Seguiré escribiendo, seguiré con mis rollos y con el blog: un altavoz unidireccional que me es más cómodo.

Me caéis muy bien pero no quiero estar metido en vuestras movidas todo el día. Es la hora de veranear, de ser piel y celulosa.

2 comentarios:

  1. Aunque entiendo que tengas la necesidad de parar, es una pena que dejes el tema de la publicación de forma tan tajante. ¿No hay posibilidad de continuar a un ritmo más lento?
    Te seguiremos leyendo por la blogosfera. Descansa y vuelve con fuerzas renovadas.

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  2. Muchas gracias por los ánimos. Dejo el ruedo de las redes sociales. Sigo escribiendo en los blogs y la novela que tengo pendiente. Sí, estoy saturado a nivel personal y es una liberación mantenerme alejado de las RRSS.
    Y de nuevo muchas gracias.

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