martes, 19 de abril de 2016

Las cuentas de la vieja del escritor.





El ingenuo autor soñando qué hacer con tanta pasta




El mito del escritor profesional. ¿Es de verdad un mito? Se entiende profesión cuando la actividad se ejerce y por el que se percibe una retribución.  Nos vamos al significado de profesión que nos trae la Real Academia, concretamente a su segunda acepción, para que se veo que no me lo invento

Profesión
Del lat. professio, -ōnis.
1. f. Acción y efecto de profesar.
2. f. Empleo, facultad u oficio que alguien ejerce y por el que percibe una retribución.
3. f. Conjunto de personas que ejercen una misma profesión.
4. f. Ceremonia eclesiástica en que alguien profesa en una orden religiosa.


Por lo tanto, en sentido estricto, el escritor profesional es un animal escasísimo y equiparable a los unicornios o los gamusinos. Pero si nos vamos a la realidad, existen. Hay escritores que cobran por su trabajo, pero eso lo trataré un poquito más abajo. Otra cosa es que el escritor sea un profesional. El percal es diferente en ese caso. La profesionalidad deriva de la relación respecto a su obra, la editorial o plataforma con la que trabaje y el lector. Un escritor que es profesional es más abundante que el escritor profesional y es bastante fácil de identificar: su obra y sus acciones hablan por él.  No consiste en fumar en pipa y llevar una chaqueta de pana con coderas; no consiste en saturar las redes sociales con publicidad incesante de sus obras… El escritor profesional se huele, se cata en las páginas de sus libros o se disfruta cuando comparte sus historias en cualquier medio.  A lo mejor no gana un duro con sus novelas pero es un profesional.  Su trabajo habla por él. Y los hay. No digo nombres porque me saltaré alguno; pero los hay. Obviamente esto es subjetivo.  Aquí entran las filias y fobias del lector. 


Y no hace falta que tengan Facebook ni twitter ni nada. He conocido en persona a gente que no tiene usa estas plataformas y he pensado “coño, yo quiero leer algo de este tío”. O después de pillarme una novela a ciegas he querido saber más de ese escritor.


Pero volvamos al vil metal. Dirijo mi mirada hacia la acepción de profesión como actividad remunerada. Porque sí, hay escritores que cobran por su trabajo. Existen. Cobran regalías y liquidaciones. No pagan por publicar. No hacen crowdfoundings ni coediciones. No ponen más que su esfuerzo y talento en las novelas. Pero, ¿qué cobra un escritor? Pues depende. Depende si edita en papel o digital, de su editorial, del contrato que tenga, del número de ejemplares, de la distribución que tenga… Un cúmulo de factores que son ajenos al lector casual, al conocido o los familiares. Voy a poner un ejemplo sobre cuánta pasta se llevaría un escritor que publique en una editorial pequeña. Los números son esclarecedores:


Pongamos que la editorial “Lo Petamos Ediciones” te acepta el manuscrito que has tardado, no sé, dos años en escribir. No saques las gambas de Huelva todavía y búscate una calculadora.  Esa editorial confía en ti y tiene distribución nacional (este tema se tratará en un futuro post) y va a sacar una edición de 500 ejemplares a un PVP de, digamos, 15,95€. Eso son 7975€. Vale. ¿Y cuánto se lleva el escritor? El porcentaje normal es de un 10% del PVP. Por lo tanto tendremos unas ganancias de 797 “leuros”. Menos el 15% de retención a cuenta del IRPF. Eso son… 677,45€. Ciento doce mil pesetas de las de antes.  ¡¡Y eso vendiendo toda la tirada!! Porque a esos 500 ejemplares impresos habrá que quitar las copias de cortesía y las dedicadas a prensa.  Eso, pagadero normalmente al año y sin adelanto. Si cobras adelanto perfecto, pero las cifras son las que son.


Si la tirada es mayor o el porcentaje contractual es diferente sólo tendremos que aplicar el cálculo correspondiente. Y esto son los números que se mueven en el mercado. Con tiradas de cien ejemplares no puede vendernos nadie la moto de que se vive de esto. Las matemáticas son brutales en ese aspecto. Pero, ¿y las grandes? Planeta, el omnívoro Amazon y otras editoriales con fuste y fama... Ese es Valhalla de muchos; el Asgard donde beber hidromiel y reir a carcajada limpia desde las alturas del éxito. Si conocéis alguno me lo presentáis, o me pasáis sus datos fiscales. Uno de los poderes mutantes del escritor es su capacidad para fabular. Y si el escritor es español y habla de dinero más fabuloso es todo lo que cuente.


Así que, mi querido aspirante a escritor, escritor o persona que pasa por aquí y cree que los escritores nos llevamos una pasta… No. No es así. El escritor que moviéndose en editoriales pequeñas dice que come de esto que me lo explique porque las cuentas no salen. O el plato de comida se lo pone su madre o su pareja o vive con muy, muy poco. Yo sé muy bien lo que facturo.



A lo mejor ser profesional es esto. No inventar rollos y ser consecuente con el mundo editorial que nos rodea. Creo que el mismo interés tiene el autor que el editor en petarlo y en crujir el mercado.  Yo no vivo de esto, no pago facturas con mis novelas ni espero hacerlo. Nadie va a hacer una peli con nada de lo que he escrito. Ser profesional es saber que vendes doscientos ejemplares y convivir con ello porque, joder, estamos haciendo lo que nos gusta, ¿no? Si Tyrannosaurus Books o Petamiento Ediciones me pone un contrato con un delante de varios ceros y una edición de miles de ejemplares estaré pegando botes y con el bolsillo más lleno. Mientras, a contar la batalla cómo es y no cómo soñamos que sea. 

9 comentarios:

  1. Excelente artículo, Pablo. Crudo y realista, sobre todo para todos aquellos que se acercan a este oficio (no sé por qué, pero me gusta más esta palabra que "profesión") con la ingenua creencia de que vivirán de esto. La clave, creo yo, es directamente no pensar en la posibilidad pecuniaria, y convencerse uno mismo de que cualquier libro, el que sea, no se vende una mierda. "Oye, el último Pérez Reverte ha vendido 150.000 ejemplares"; "Pues vaya mierda de cifra"; es una buena fórmula, jaja. De verdad, muy buen post. Estaré atento a tu blog.

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  2. Muchas gracias, Leandro. La crudeza está en la realidad misma y en los golpes que te puedes llevar si tener los pies en el suelo.

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  3. Falta una gran verdad que no has dicho y esta:
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  4. Genial, estupendo post que comparto en mi blog. Un abrazo.

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  5. Verdad todo, menos lo de la hidromiel. Eso no existe. :P

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    1. Sí existe, lo vende un colega mío. Y no es broma. :)

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  6. Los datos que comentas son bastante exactos, aunque algunas compañeras y yo hemos tenido la suerte de ganar el doble y el triple con alguna editorial, también es cierto. Aun así, nadie suele contar con los ejemplares de cortesía, prensa y reseñas, más los destruidos que se te descuentan.
    En digital, el royaltie es mayor, pero al ser el precio menor y las ventas inciertas... es un riesgo.
    A mí me en digital me ha ido mejor en Amazon (como Catherine Roberts) que en las editoriales. Pero el papel compensa casi siempre.

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  7. Estupenda entrada paisano, muy certera, directa a las entrañas de esta profesión. Muy de acuerdo en casi todo. Me he tenido que reír con lo de "animal escasísimo y equiparable a los unicornios o los gamusinos", jajaja.
    A los que disfrutamos compartiendo nuestras historias, el recibir un extra, por pequeño que sea, ya es algo fantástico en esta realidad que sola se encarga de ponerte los pies en la tierra. Luego está la crítica del público, que ya es otro tema, de las cosas más gratificantes para ese ego infinito de todo buen contador de historias que se precie.

    Un abrazo ;)

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